Tuesday, February 02, 2010

¿Quién consuela a las madres de Soacha? | ELESPECTADOR.COM

¿Quién consuela a las madres de Soacha? ELESPECTADOR.COM: "

ME PERTURBÓ MUCHO UNA NOTIcia que leí en El Tiempo la semana pasada sobre los uniformados que quedaron libres por vencimiento de términos, en el caso de los falsos positivos.

Como fueron confinados por orden del Ministerio de Defensa y no pudieron irse de vacaciones con sus familiares, el Ejército les organizó una jornada a ellos y a sus familias para que se quitaran el estrés, no entiendo bien si de haber matado muchachos por recompensas y decir que eran de la guerrilla, o por tener que someterse a un juicio si ellos lo único que hicieron fue seguir órdenes de sus superiores… en fin.

Pues los consolaron con aromaterapia, payasos, a las madres y hermanas les hicieron mascarillas, masajes, hubo rifas y anchetas de mercado para sus familias y transporte gratis. Todo esto relata El Tiempo.

Entre tanto, ¿quién consuela a las madres de Soacha, las madres de los muchachos que fueron reclutados por desconocidos y a los pocos días el Ejército los presentó como guerrilleros dados de baja? ¿Y el estrés y la desesperación del hermano de uno de ellos que tuvo que cavar en una fosa común, con las manos, para sacar del fondo el cuerpo descompuesto de su hermano? Estas madres y los familiares de todos los asesinados por falsos positivos, además de la inmensa pena que es la pérdida de un hijo, o un pariente, en esa forma traicionera y violenta, no tienen derecho a tener ni estrés, ni tristeza, ni ira, ni ayudas psicológicas, solamente desesperanza. El Gobierno ha dejado solas a estas madres, sumidas en la pobreza, víctimas también de amenazas para callarlas. Y estas madres, como todas las demás en el país, que han tenido que soportar el asesinato a sangre fría de un hijo por cuenta de los falsos positivos o ejecuciones extrajudiciales, están luchando primero por la reivindicación de sus hijos, porque no eran guerrilleros como lo hizo creer el Ejército y después lo afirmó el presidente Uribe —aunque le tocó, ante la evidencia, retractarse— y están luchando para que haya condena de sus asesinos.

En estos casos de los falsos positivos, los militares pusieron las balas, pero con tan mala suerte que los descubrieron gracias a la tenacidad de los familiares de los asesinados y de algunas personas que les creyeron y colaboraron denunciando esta monstruosidad.

Con el vencimiento de términos, los uniformados salen libres provisionalmente, entonces el Ejército, para no crear más suspicacias, los acuartela y el general Padilla dice que es horrible el vencimiento de términos y que si son culpables hay que darles la pena que se merecen; pero al mismo tiempo, como se ve en la noticia del periódico, los consiente a ellos y a sus familias y les da contentillo, porque es tan obvio como que los uniformados, cuando cometieron los repugnantes asesinatos, estaban cumpliendo órdenes superiores.

Si siguen estos vencimientos de términos y los jueces siguen escondiéndose en los laberintos viciosos de las leyes, es posible y necesario que estos casos lleguen hasta la Corte Penal Internacional.

Marcela Lleras

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